Apenas si ha empezado la temporada pero para los mejores crossistas del mundo parece no haber parones ni descansos. Nada menos que dos minutos cuarenta y cinco segundos ha sido el promedio por kilómetro de los dos primeros esta mañana en Atapuerca. Esta misma semana, ya en tierras burgalesas, Imane Merga – que buscaba su cuarta victoria seguida en la sierra de Atapuerca – avisaba diciendo que su gran rival podía ser su joven compatriota Edris Muktar. Y así ha sido. A tal punto que incluso Muktar celebró arrodillado el triunfo nada más pasara la línea de meta. Merga asumió que había perdido pero, poco después, los jueces determinaban que la victoria había correspondido al actual subcampeón del mundo. El quid de la cuestión está en que la línea de meta ubicada en el suelo para recoger mediante chip el tiempo de cada atleta estaba apenas unos centímetros antes que la cinta que portaban dos voluntarias de la organización. Muktar se confió demasiado y Merga metió el pecho hasta tocar un poco antes esa cinta. Tras muchas consultas y deliberaciones el juez árbitro determinó que el triunfo, con el mismo tiempo, era para Imane Merga, con el consiguiente cabreo de Muktar, que hizo una carrera histórica esta fría mañana en tierras castellanas. No se había cumplido el primer kilómetro de la prueba y el joven etíope había hecho ya la selección definitiva gracias a un ritmo trepidante que a punto estuvo de dar con los huesos de los primeros en el suelo al paso por la curva donde una escultura de un antepasado nuestro entierra a otro. Entraron tan rápido por ahí que les costó no salirse y enderezar el rumbo. Por ahí a Merga le costaba seguir el ritmo de Muktar que, igual que nuestro viejo ancestro, había enterrado ya las aspiraciones del resto de favoritos, incluido el actual campeón del mundo Japhet Korir, que el año pasado fue quinto y en esta edición no pudo ir más allá del décimo octavo puesto.

 

Por detrás de los dos primeros, Medhin y Toroitich pugnaban por conectar con el duo de cabeza y aprovecharon un mínimo bajón de ritmo del duo etíope para enganchar con ellos a escasamente vuelta y media para el final. Sin embargo fue un espejismo porque tanto Merga como Muktar tenían aún un cambio más y en cuanto olieron la línea de meta apretaron de nuevo el ritmo para irse ambos en pos de ese ansiado triunfo que celebró quien fue considerado perdedor. Y al revés. Merga posó con su habitual sonrisa y señalándose los cuatro dedos de una de sus manos. El año que viene volverá a por el quinto.

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